La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su “Estudio de Revisión de la Política de Turismo de México” ha señalado que para poder desarrollar un modelo turístico de mayor competitividad en el cambiante mercado del turismo global, así como para alcanzar mayores beneficios de desarrollo económico y social, es necesario superar, entre otros, dos importantes retos: lograr que la actividad turística se desarrolle y articule en un marco de Política de Estado y fomentar una mayor diversificación de productos y destinos, ampliando la base de activos, promoviendo mercados turísticos de mayor valor e impulsando la conformación de clusters turísticos asociados con el desarrollo del capital natural, cultural y técnico.

El Turismo de Naturaleza se ha convertido en una alternativa potencial y a su vez en un área de oportunidad porque, por un lado, promueve la coordinación y concurrencia entre los diversos actores que inciden en el desarrollo del sector, generando con ello una gestión virtuosa que propicia una visión de este segmento desde un enfoque de Estado, ya que su desarrollo repercute o beneficia en el ámbito económico, social y medioambiental, lo que implica el involucramiento directo de los sectores público, privado y social; y por el otro, se convierte en una estrategia de diversificación real de la oferta turística del país en alineación, primero, con la actual demanda mundial y, en segundo, con los principios que se promueven en el marco de los “Objetivos para el Desarrollo Sostenible” impulsados por la Organización de las Naciones Unidas.

Lo anterior genera mayor relevancia al saber que la Organización Mundial del Turismo (OMT), posiciona al segmento de Turismo de Naturaleza como una de las modalidades turísticas más importantes dentro de la industria turística, ya que muestra un rápido crecimiento, atrae turistas de alto valor adquisitivo, es un catalizador de desarrollo económico local y regional, impulsa prácticas productivas, fomenta el aprovechamiento sustentable de los recursos y promueve su conservación. Con ello, se generan impactos positivos que se reflejan en la generación de ingresos y empleos, así como en el desarrollo de un turismo más incluyente, inteligente y responsable.

La presente Estrategia cuenta con una visión a mediano plazo; cinco principios básicos; un objetivo general y siete específicos; veinticuatro estrategias y ciento once líneas de acción, las cuales se formularon tomando en cuenta el desarrollo de los siguientes apartados:

1.- Definición del marco conceptual del segmento de Turismo de Naturaleza, donde se da a conocer las modalidades que lo integran y la clasificación de las actividades que se pueden desarrollar dentro de éstas;

2.- Se desarrolló un análisis que permite conocer el marco de referencia que tiene actualmente el Turismo de Naturaleza a nivel nacional como internacional y se identifican los retos que tiene la Política Nacional Turística respecto al Turismo de Naturaleza, los cuales son clasificados en cuatro grandes vertientes;

3.- Se presenta un análisis FODA que permite identificar y analizar de manera gráfica los alcances que tiene el Turismo de Naturaleza en México;

4.- Se formula la Estrategia describiendo y analizando brevemente cada uno de los objetivos particulares definidos en la misma;

5.- Se muestra una matriz de responsabilidades a nivel de estrategia, identificando instancias coordinadoras responsables y corresponsables en la ejecución de la Estrategia.

6.- Se presentan y describen los indicadores que servirán para medir los alcances e impactos de cada uno de los objetivos de la presente Estrategia.

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