En la cocina mexicana los sabores dulces abundan y uno de los más tradicionales es el de los chongos zamoranos, que, tal vez no tengan el mejor aspecto, pero una vez que los sabores explotan en nuestra boca, eso pasa a un plano muy lejano.

La preparación de los chongos zamoranos es simple, aunque esto no quiere decir que detrás de estos no hay una rica historia que nos remonta a épocas pasadas, donde surgieron casi todos los platillos tradicionales de los diferentes estados del país.

Este postre recibe su nombre del lugar donde fueron creado: Zamora de Hidalgo en Michoacán. Existen varias versiones de cómo surgieron los chongos zamoranos, una de las principales dice que la sobreproducción de leche llevó a que esta se cuajara en el hogar de un campesino, quien decidió agregarle azúcar y así crear un postre muy natural.

Otros apuntan a que fue creado en algún monasterio o convento de la región, donde muchos de los monjes y monjas dedicaban sus tardes a crear nuevas recetas con ingredientes europeos y un poco de influencia prehispánica. E incluso está la versión de que fueron creados especialmente para la bienvenida a Álvaro Obregón durante la Revolución Mexicana.

Sea cual sea el verdadero origen de los chongos zamoranos, la única verdad es que nos dejaron un postre delicioso y muy sencillo de hacer.

Aunque muchos lugares mantienen la receta tradicional de solo hacerlos con leche cuajada y azúcar, muchos han aportado a la receta con otros sabores como vainilla, queso, licor, frutos secos, huevos y hasta queso.

La importancia de este tradicional platillo ha superado las fronteras, ya que no solo es uno de los postres más consumidos en Michoacán y en diferentes partes del país, su popularidad llega a Estados Unidos y países de Sudamérica, donde se exporta a grandes cantidades. Esto da la oportunidad para que aquellos compatriotas que se encuentren en el extranjero tengan un pedacito de México cerca de ellos y puedan disfrutar de esos sabores que tantas veces nos recuerdan a casa.

Excelsior

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