La comida veracruzana es uno de los manjares más grandes que ofrece la gastronomía de nuestro país. Existe una gran variedad en el menú tradicional de Veracruz -que va desde los mariscos hasta las aves- cuenta unos antojitos que son la estrella de cualquier hogar o restaurante veracruzano: las picadas jarochas.

Tal vez la forma de las picadas les recuerde a los sopes, pero son platillos completamente diferentes, desde la preparación de la masa, hasta los acompañamientos de la misma.

Las picadas son de masa de maíz, que una vez aplanadas, las orillas se pellizcan para crear un ligero borde para que la salsa no escurra, es de ahí que toma el nombre de ‘picadas jarochas’. Una vez que está hecha la forma, se coloca sobre un comal para su cocción, a diferencia de los sopes que se fríen en aceite.

Podría parecer que es un simple platillo hecho con tortilla, pero la magia viene cuando las salsas llegan para acompañar la masa fresca recién salida del comal. Aunque se puede poner prácticamente cualquier salsa existen dos tradiciones: picada de salsa roja -donde normalmente la salsa no es picosa y solo está molida con jitomate y cebolla-, y la verde, la cual es más picosa.

En la salsa no termina la preparación, ya que se añade cebolla picada y queso añejo, lo que le da un sabor aún más especial.

Las picadas no llevan frijoles, ni crema, ni lechuga, ni siquiera pollo o chorizo, las tradicionales son simplemente salsa con cebolla y queso.

Estos antojitos veracruzanos son perfectos para abrir el apetito en cualquier reunión, comida o desayuno, o simplemente como plato principal para satisfacer los antojos con diferentes salsas, ya sea roja, verde, ranchera, de mole o hasta de chipotle, lo importante aquí es que la masa esté fresca, pellizcada y recién salida del comal.

Fuente: Excelsior

 

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